In: Amor
17feb2010
Cita con sorpresas
Manuel estaba esperando impaciente a que llegara, ya que mi demora fue de 5 minutos, a la hora que habíamos acordado. Cuando baje del taxi se acercó precipitadamente hacía donde estaba, abrazándome y llevándome al famoso café de la esquina. Me sonreía, no me dejaba de hablar y me llenaba a preguntas, cómo estaba, cómo había llegado al lugar, me contaba que me extrañaba, que lo ponía feliz verme. Un hombre perfectamente encantador, lindo y muy educado, una mirada atrapante y brillosa, todo lo que alguna vez soñé, se encontraba delante mío y lo mejor de todo, es que él estaba disfrutando de mi compañía.
Entretenidamente lo escuchaba, esas historias cautivantes que necesitaba contarme, de todo lo vivido, de lo bien que se sentía, de su futuro y el mío, de lo mucho que me ama, y cuanto me cuidaría, que no me preocupara más, que estaríamos para siempre juntos, formando la familia que tanto quisimos. Me agradecía todo el amor que siempre le dí, no podía dejar de emocionarme y de contemplar cuanto nos parecíamos, las virtudes y defectos que compartíamos, no paraba de reírme con sus ocurrencias. Fue ahí el momento más esperado de mi vida, una sorpresa tan esperada, cuando él me presentó a esa bella jóven dama, la elegida para su compromiso de boda. Pues sí, mi hijo había crecido y estaba a punto de cambiarnos la vida para siempre. De hacerme la madre más feliz y orgullosa!
( Lo que me contó mi abuela Juliana, cuando yo tenía 6 años, el momento que mi papá le presentó a mi mamá)

