Historia de un arbolito de Navidad “especial”



Publicidad de Google



In: Amor|Decoración navideña y Fiestas

10Dec2012


Hay miradas que todo te lo transmiten…

Uno de los cuentos más repetidos entre los jazzeros viejos, es el de como el increíble trompetista Louis Armstrong, armó su primer árbolito de Navidad a los 40 años, y estaba tan emocionado que se lo llevó de gira durante todo un mes.

La historia me parecía lo suficientemente genial como para contarla, pero me generó la curiosidad suficiente para investigar un poco más y comprobarlo. Y como en la mayoría de los casos, resulta que la versión original es mucho mejor, sobre todo de la forma en que la cuenta su esposa:

«Por fin se fue a la cama. Louis no podía pegar un ojo y seguía sentado en la cama mirando el árbol, con esos ojos enormes que pone un bebé que acaba de descubrir algo… Así que muerta de sueño, al final le dije: “Vamos a dormir, voy a apagar las luces del arbolito.” Él dijo: “No , no te lo pido por favor. Tengo que seguir mirandolo. No entendés, siempre los miré desde afuera… Este es el primer árbol que tengo en mi vida. »

«Me parecía una ridiculez. Louis tenía 40 años y me parece, que en 40 años tenés que haber tenido al menos un árbol. Me tenía podrida. En pocas horas, (a las 5 de la mañana) salíamos para Kansas City. Ya era 26 de diciembre y la Navidad ha se había terminado, yo pensé: tiramos el árbol y a otra cosa. Estaba desarmándolo cuando Luis me dice: “No, ni se te ocurra dejar el árbol, se viene con nosotros.”  Yo no había terminado de armar las valijas ya  estaba cargando el jodido arbolito, su árbol de Navidad…».

«Seguí cargando ese primer arbolito hasta casi terminado enero, todas las noches lo prendía de su lado de la cama y cada mañana lo llevábamos con nosotros. El dichoso árbol conoció más de una docena de hoteles. Un día le dije: “Terminemos con esto, ya no tiene sentido”  Salimos del cuarto y yo estaba decidida a bajarlo por última vez, Louis me detuvo en el lobby el hotel y me pidió que lo mande porcorreo acasa . “Eso no va a ser posible” le dije, era un árbol de verdad, no artificial, y tuve que convencerlo que se estaba secando. Luis entendió, todo tenía un final en la vida y con los ojos super abiertos y llenos de lágrimas, me dijo: “Jurame que no va a ser el último, jurame que todas las navidades voy a poder tener mi propio árbol de navidad». Sonreí, Satchmo (como le decíamos) era un niño grandote».

«De ahí en más, nunca pasó una sola navidad sin las luces de un arbolito iluminando sus sueños (y mis desvelos)».

De RonnieArias.com 

Compartir

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
Publicidad de Google



Deja tu comentario


Otras personas llegaron buscando:


  • Arbol de Navidad

  • imagenes de arboles de navidad



Academics Blogs