Historias: Ivan



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In: General|Historia

27Apr2015


Acá llego otra nueva historia de nuestro editor “Anónimo”, otra bella historia, dejo que la disfruten, buen día!!

– Dale Nacho! Te lo pido por favor, sentate, préstame atención y terminemos la tarea. Si es necesario nos vamos a quedar hasta mañana a las 5 de la mañana para terminarla, pero la vas a hacer.
Nacho tiene 6 años, está en primer grado. Es mi hijo, desde la óptica de algunos, mi hijastro (palabra horrenda) o desde la mirada de los que entienden un poquito más sobre amor y lazos es mi hijo del corazón. Yo soy Ivan, tengo apenas 32 años, largos 32 años. Soy padre desde hace apenas 1 año de tres hijos, una nena de 11, una nena de 7 y de un nene de 6; si ya se, es extraño que diga que soy padre de chicos de esas edades desde hace 1 año. Conocí a Carla, la mamá de mis hijos hace 18 meses, fue amor desde el minuto 1 y a pesar de programar los tiempos prudentes para que nos conozcamos con los chicos, para hacer las cosas bien, no lo pudimos sostener. Conocí a los chicos a los pocos meses, tardamos poco en enamorarnos y que yo entienda que no iba a poder despegarme de ellos y que ellos me pidan que me quede a dormir para siempre.
Los últimos 31 años diseñe mi vida sin hijos, al menos en la corteza externa de mi cabeza; hoy, entendí que en el centro del cerebro, esa parte que tiene conexión directa con el corazón, el diseño era con llantos, pañales, cuentos, novios para echar y alguien a quien dejarle algo al final del camino. Como les decía, nunca pensé mi vida con hijos. Cuando alguien me lo preguntaba, respondía que NO, que disfrutaba mucho de mi vida así como era, que no tenía espacios vacíos para llenar, que si me imaginaba como padre de un varón, sería muy exigente y si fuese padre de una nena sería demasiado baboso y permisivo. A medida que crezco, contrario a la lógica, cada vez entiendo menos cómo funciona la vida y la verdad que eso me agrada.
Ya sé que la vida tiene una sola dirección, que los días no van hacia atrás, que lo que sucedió ya está, no vuelve. Sin embargo hay días, en general los más felices, en los que cuando todos en casa se duermen y yo como siempre duro un rato más despierto, casi siempre en la penumbra de la habitación mirando a la flaca dormir, abatida por el trajín del día; Aprieto fuerte los ojos y hago toda la fuerza del mundo para volver el tiempo atrás. Para volver 12 años el tiempo, buscarme a mí mismo y decirme que allá al sur de la ciudad, a algunos kilómetros de distancia hay una chica rubia, de ojos claros y hermosos, con un corazón puro como el agua. Que la busque, que la enamore, que la convenza de enamorarse de mí y que tengamos 3 hijos. Pero nunca funciona, el reloj sigue girando siempre para el mismo lado…. hacia adelante. Entonces sonrío, agradezco, me siento bendecido, me acerco despacio al oído de mi bella durmiente y le digo: “Te amo. Te
amo. Te amo. Gracias por elegirme, gracias por abrir la puerta, gracias por ser.” y mientras la abrazo sin que ella se entere de nada, con una sonrisa imborrable, me duermo.
Sé que nunca voy a poder hacer volver el reloj atrás, por más fuerte que cierre los ojos. La verdad tampoco lo quiero. No porque no me hubiese gustado verlos nacer, porque no quisiera que lleven mi sangre, porque me muero por escucharlos decirme papá. Sino porque no quiero correr el riesgo de que si cambio un segundo del pasado, cambie un segundo del presente; y la verdad, más allá de lo que no fue, sé que tengo la felicidad asegurada. Por qué mañana cuando me despierte sé que van a venir a abrazarme y a preguntarme si puedo faltar al trabajo para quedarme con ellos, que van a disputarme al grito de: “es mío, no, es mío”, porque la mayor me va a esperar para hacer la tarea, porque la del medio se va a hacer la dormida para que la lleve a la cama a upa, porque el enano me va a esperar para contarme de “su novia” y alimentar nuestra amistad. Por qué sé, porque ellos me enseñaron, que en la lotería de la vida los lazos de sangre te
tocan. Pero los del corazón se eligen y nosotros 4 nos elegimos. Así que con todo este amor en el pecho voy habitación por habitación dándoles un beso y me voy a dormir, sin que ellos se enteren de nada de esto, porque mañana y pasado y pasado, quiero estar descansado para darles todo lo que se merecen.

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