Historia: German, Martin y Santiago



Publicidad de Google



In: General|Historia

2Jul2015


German, Martin y Santiago eran tres hermanos trillizos de una aldea al sur de América. Vivian en un pobladito pobre, en el que todos sus habitantes vivian de la floricultura. En casi su totalidad las quintas de la aldea se dedicaban a la producción de margaritas, orquídeas y claveles, con excepción de Don Vitorio, el abuelo de los chicos, que los había criado luego que sus padres murieran en un accidente. Don Vitorio tenia una amplia gama de flores de diferentes lugares del mundo, eran las mas bellas y buscadas del lugar. Sin embargo Don Vitorio era igual de pobre que el resto de los aldeanos, ya que solo comercializaba las margaritas, orquídeas y claveles, el resto de las flores era para embellecer su hogar y para contemplarlas.

En el centro de su jardín Don Vitorio tenia su flor mas preciada. La cuidaba mas que a cualquier otra. No eran muchas flores, eran 5. Don Vitorio había plantado una al comprometerse con su esposa, una al nacer su hija Azul y una por cada uno de sus tres nietos.

Al cumplir sus quince años, edad en la que en el pueblo los hombres eran considerados como personas ingresando en la madurez, Don Vitorio reunió a sus  nietos alrededor de las flores y los invito a sentarse. Sacando un sobre de papel viejo, en el que podía verse viejas impresiones pero ya ilegibles,    saco tres semillas y les dio una a cada uno. Se las dio y les dijo: “Estas semillas son de la flor que ustedes están viendo, me las dio mi padre y a el su madre y así hasta tiempos antiguos. Su nombre se perdió en el tiempo, pero su cuidado permanece intacto. Les doy una a cada uno de ustedes y cuando  llegue el momento y la persona con la cual sembrarla lo sabrán y deberán hacerlo, teniendo en cuenta los siguientes pasos que deberán cumplir: En los   primeros días, deberán darle calor, deberán estar muy atentos a las amenazas externas, ya que en el primer tiempo crecerá mucho pero será débil. Durante toda la vida de esta flor, deberán darle la dosis justa de agua y fertilizante que son el alimento, ya que si le dan demasiado correrán el riesgo de ahogarla y matarla; si le dan demasiado poco se volverá famélica y morirá también. Aun cuando haya crecido y parezca fuerte deberán prestarle atención y cuidarla en extremo, ya que las amenazas      externas como insectos, plagas o fríos fuertes, si la encuentran desprotegida también pueden matarla. Es imperioso aunque parezcan cosas menores, hablarle cada día, recordarle que de todas las flores del jardín es la mas hermosa, que aunque haya muchas ella es la mas importante. Si cumplen con estos    pasos, con el tiempo les dará semillas, para que puedan plantar nuevas o para que compartan como hago hoy con ustedes. Los chicos tomaron las semillas, las guardaron y agradeciendo siguieron con sus tareas.

Con el paso de los siglos, la aldea se transformo en una ciudad y el registro de Don Vito y sus nietos se perdió. Sin embargo como tantas veces perduro la leyenda. Cuentan que luego de la muerte del abuelo los tres nietos tomaron caminos diferentes. Santiago se quedo en la aldea, sembró la semilla con  ansiedad, sin haber buscado a la persona indicada y obviamente la flor murió apenas nació. Martin se volvió una persona solitaria, egocéntrica e individualista y tan ocupado estuvo siempre pensando en el, que olvido la semilla y la perdió sin siquiera darse cuenta. German a los pocos años conoció a Magali, de quien se enamoro y con quien compartió el obsequio de su abuelo. Juntos siguieron cada uno de los pasos de Don Vitorio; no siempre fue    fácil pero juntos hicieron el esfuerzo. Algunos años después con la llegada de los hijos la flor les obsequio nuevas semillas para que sembrasen y que  les obsequiaran cuando estos fuesen grandes. Lo ultimo que cuenta la leyenda es que cuando su primera hija, Majo, cumplió los 5 años, pregunto a su padre como se llamaba aquella flor, a lo que German y      Magali respondieron que hacia mucho tiempo se había perdido; a lo que la niña con suma naturalidad e ingenuidad respondió; “Llamemosla AMOR”.

No existen registros reales de esta historia, pero existe una curiosidad: en el lugar donde la historia sitúa la aldea, en una plaza, existe una pared. En el medio de la plaza existe desde tiempos antiguos una pared y en ella un leyenda escrita:

Si usted tiene la dicha de encontrar la semilla del AMOR, recuerde:

En el inicio deberán darle calor (sin dejar de hacerlo nunca).

Deberán estar muy atentos a las amenazas externas, ya que en el primer tiempo crecerá mucho pero será débil.

Durante toda la vida deberán darle de forma constante atención, pasión, comprensión, aceptación y compañerismo (agua y fertilizantes) ya que si le dan  demasiado correrán el riesgo de ahogarla y matarla; si le dan demasiado poco se volverá famélica y morirá también.

Aun cuando haya crecido y parezca fuerte deberán prestarle atención y cuidarla en extremo, ya que las amenazas externas, si la encuentran desprotegida  también pueden matarla.

Es imperioso aunque parezcan cosas menores, hablarle cada día, recordarle que de todas/os es la mas hermosa/so, que aunque haya muchas/os ella es la mas importante.

La llegada de nuevas semillas y futuras flores serán la prueba de que han hecho las cosas bien.

G.M.M.

Compartir

  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
Publicidad de Google



Deja tu comentario


Otras personas llegaron buscando:


Nobody landed on this page from a search engine, yet!


Academics Blogs