Poema: NOSOTRAS

In: General

11 ago 2016

Lo vi por ahí y me recordó las dos charlas que tuve hoy con mis dos hermanas, de temas totalmente diferentes y problemáticas totalmente opuestas, pero a ambas le recomendé exactamente ser lo que dice el final del poema jajaja una porque lo necesita y la otra solo como respuesta a las creencias agenas…..

Las rubias somos taradas.
Las morochas somos negras de mierda.
Las flacas somos histéricas.
Las gordas somos dejadas.
Las solteras somos frígidas.
Las casadas somos mantenidas.
Las separadas somos mezquinas.
Las pobres somos vagas.
Las ricas somos frívolas.
Las lindas somos huecas.
Las feas somos el hazmerreír.
Las de 15 somos calentonas.
Las de 45 somos menopáusicas.
Las feministas somos nazis.
Las lesbianas somos resentidas.
Todas somos putas.

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Gente Necesaria

In: General

26 jul 2016

Esta es otra de las cosas maravillosas que recopila mi amigo Jorge Rotondo, que si conozco, y me encanta compartir con ustedes!

De mi amigo Hamlet, que nunca conocí

“Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega a todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, tan necesaria.”

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Hace poco leí esta nota y me pareció genial para compartir con ustedes! En lo personal soy de las que gasta en experiencias y no en cosas, pero los dejo que lean y saquen sus propias conclusiones de que seria mejor para ustedes!

Asistir a conciertos, tomarse vacaciones o hacer actividades al aire libre da mayor satisfacción que comprarse el último smartphone o tener un nuevo convertible; las razones

La mayoría de las personas busca la felicidad. Hay economistas que piensan que ese estado es el mejor indicador de la salud de una sociedad. Sabemos que el dinero puede hacerlo más feliz, aunque después de que se cubren sus necesidades básicas, no lo hace tanto más feliz. Pero uno de los mayores interrogantes es cómo distribuirlo, ya que (para la mayoría) es un recurso limitado.

Hay un supuesto muy lógico que tiene la mayoría de la gente cuando gasta su dinero: que debido a que un objeto físico dura más, nos hará felices por más tiempo que una experiencia única como un concierto o unas vacaciones. Según estudios recientes, resulta que ese supuesto está completamente equivocado.

Por lo que en vez de comprar el último iPhone o un nuevo BMW, Gilovich sugiere que será más feliz si se gasta en experiencias, como ir a muestras de arte, hacer actividades al aire libre, aprender nuevos oficios o viajar.

Las conclusiones del especialista son la síntesis de estudios de psicología realizados por él y otros de la “paradoja de Easterlin”, que descubrió que el dinero compra la felicidad, pero sólo hasta cierto punto. El modo en que la costumbre afecta la felicidad, por ejemplo, fue medido en un estudio en el que se pidió a la gente que reportara su felicidad con compras materiales y de experiencias importantes. Inicialmente, su felicidad con esas compras fue calificada más o menos igual. Pero, con el paso del tiempo, la satisfacción de la gente con los objetos que compró se redujo, mientras que la satisfacción con experiencias en las que gastaron dinero aumentó.

“Nuestras experiencias son una parte mayor de nosotros mismos que nuestros bienes materiales”, dice Gilovich. “Sus cosas materiales pueden gustarle realmente. Puede pensar que parte de su identidad está conectada a esas cosas, pero de todos modos se mantienen separadas de usted. En contraste, sus experiencias son realmente parte de usted. Somos la suma de nuestras experiencias.”

Un estudio realizado por Gilovich incluso mostró que si la gente tuvo una experiencia que afectó negativamente su felicidad, una vez que tienen la posibilidad de hablar de ella, su evaluación de esa experiencia mejora. Gilovich atribuye esto al hecho de que algo que pudo haber generado tensión o miedo en el pasado puede convertirse en una historia graciosa para contar en una fiesta o que puede verse retrospectivamente como una experiencia que le modeló el carácter.

Otra razón es que las experiencias compartidas nos relacionan más con otra gente que el consumo compartido. Es mucho más probable que se sienta conectado con alguien con quien tomó unas vacaciones en Bogotá que alguien que también compró el último modelo de TV. “Consumimos experiencias directamente con otras personas”, dice el experto. “Y cuando se terminan, igual son parte de las historias que nos contamos los unos a los otros.” E incluso si no había nadie con usted cuando tuvo una experiencia particular, es mucho más probable que establezca un vínculo con alguien que recorrió a pie el mismo camino de montaña o que vio el mismo show que con alguien que también compró una pulsera Fitbit (que monitorea su actividad física).

También se es mucho menos proclive a comparar negativamente su propia experiencia con la de otro que con compras materiales. Un estudio realizado por los investigadores Ryan Howell y Graham Hill concluyó que es más fácil comparar cosas materiales (¿de cuántos quilates es su anillo? ¿Cuál es la velocidad del procesador de su notebook?) que experiencias. Y dado que es más fácil comparar cosas, la gente lo hace.

“La tendencia a tener lo mismo que los González o que el vecino tiende a ser más pronunciada cuando se trata de bienes materiales que de experiencias”, analiza Gilovich, quien añade: “Por cierto que nos molesta si en unas vacaciones vemos gente que para en un hotel mejor o vuela en primera clase. Pero no produce tanta envidia como cuando nos superan en bienes materiales”.

El estudio de Gilovich tiene implicancias para individuos que quieren maximizar su felicidad a partir de sus inversiones financieras, para los empleadores que quieren tener una fuerza laboral más satisfecha y gobernantes que quieren tener una ciudadanía más contenta. “Modificando las inversiones que hacen las sociedades y las políticas que aplican pueden orientar a grandes poblaciones hacia las experiencias que producen mayor felicidad”, escriben Gilovich y su coautor Amit Kumar, en su reciente artículo en la revista académica Experimental Social Psychology.

Si la sociedad acepta las conclusiones de sus estudios debería significar no sólo un cambio en el modo en que los individuos gastan sus ingresos, sino también debería ponerse énfasis en que los empleadores den vacaciones pagas y que los gobiernos cuiden de los espacios recreativos.

“Como sociedad, ¿no tendríamos que facilitar que la gente tenga experiencias?”, pregunta Gilovich a modo de conclusión.

Traducción Gabriel Zadunaisky

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Dicen que siempre es bueno saber un poco de todo pero mejor es saber un poco de lo que vamos a hablar o tratar no? jaja

Estos días estoy trabajando con un grupo de titiriteros, enseñándoles técnicas de látex para hacer sus muñecos, pero yo cual sapo de otro pozo cuando ellos hablan de sus personajes y de los tipos de títeres no tengo idea de que esta pasando, así que me puse a leer sobre títeres, todo un mundo interesante por cierto, de esa lectura super interesante saque muchas cosas para contarles.

1ero recomendarles que visiten el Museo Argentino del Títere en el barrio porteño de San Telmo,  Estados Unidos 802. Ahí van a ver una gran variedad de los títeres que existen o existieron en el mundo.

2do recomendarles también que asistan a algún espectáculo de títeres, tiene mucha muchisima magia!

Bueno y ahora les cuento sobre los títeres que van a armar en este grupo, se los denomina Marotes. Y en otras entradas les comentare sobre otros tipos.

Marotes o de mano prestada

Los marotes, también llamado títere de mano prestada, es de los títeres mas utilizados junto con los bocones, en lo que tiene que ver como show televisivo. Llamados así porque en la técnica de manipulación del títere, el titiritero presta su mano izquierda como si fuera la mano del títere, y con la mano derecha se manipula la cabeza del muñeco. Para que no se vea mal o poco estético, el brazo derecho del marote puede ser utilizado por una segunda persona, o dejarlo de modo fijo.

En la antigüedad el marote no tenia boca, y solo tenía una expresión, la cabeza estaba unida a un palo que sostenía el titiritero, el cual usaba una capucha negra entera, en donde lo único que dejaba ver de su cuerpo era su mano izquierda. Luego esto se complemento con otras técnicas como hacerle el torso completo con espuma y alambres, para que quedara bien sujeto y el manipulador solo se vestía de negro del torso para arriba, mientras que las piernas del titiritero se unían con el traje del marote mismo, o sino, se hacían piernas al marote y se amarraban a las piernas del titiritero, cosa de que cuando este caminara, caminara también el títere.

El proceso para hacer la cabeza del marote es la misma que del bocón, y en cuanto a cuerpo también solo que en mayores proporciones. Se le deja un agujero en la manga del títere para poner la mano del titiritero, o bien un guante de la misma tela del títere.

Dejaré el mismo video para los interesados, como dije, las proporciones tienen que ser mayores, y en donde va el brazo izquierdo del titiritero dejen un espacio para meter su mano.

 

marote 1

marote2(imágenes tomadas de Internet)

 

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Camus utiliza a Sísifo como metáfora del esfuerzo inútil e incesante del hombre. Para el autor, Sísifo es el «héroe absurdo», tanto por sus pasiones como por su tormento: su desprecio hacia los dioses, su odio a la muerte y su pasión por la vida.

Camus nos narra el mito de la siguiente manera:

Sísifo fue a parar a los infiernos, y allí (…) consiguió permiso de Hades para regresar a la tierra y castigar a su mujer. (…) Pero cuando volvió a ver el rostro de este mundo, a disfrutar del agua y del sol, de las piedras cálidas y el mar, no quiso regresar a la sombras infernales. Nada consiguieron llamadas, cóleras y advertencias. Fue preciso un decreto de los dioses. Hermes vino a agarrar al audaz por el pescuezo y, arrebatándole de sus goces, lo devolvió a la fuerza a los infiernos, donde su roca estaba ya preparada (…) Los dioses condenaron a Sísifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.

Sísifo es la encarnación del hombre absurdo porque no tiene esperanza: conoce la amplitud de su miserable condición. Sin embargo, esta consciencia que debiera ser su tormento, consagra al mismo tiempo su victoria. Su destino le pertenece. Su roca es su casa. Cada uno de los granos de esa piedra, cada fragmento mineral de esa montaña llena de noche, forma por sí solo un mundo. El libro concluye: «hay que imaginarse a Sísifo feliz».

La lucha por llegar a las cumbres basta para llenar un corazón de hombre.

Sisifo

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