Mujeres

In: General

19 Oct 2016

Vengo desde el ayer, desde el pasado oscuro,

con las manos atadas por el tiempo,

con la boca sellada desde épocas remotas.

Vengo cargada de dolores antiguos

recogidos por siglos,

arrastrando cadenas largas e indestructibles.

Vengo de lo profundo del pozo del olvido,

con el silencio a cuestas,

con el miedo ancestral que ha corroído mi alma

desde el principio de los tiempos.

Vengo de ser esclava por milenios.

Sometida al deseo de mi raptor en Persia,

esclavizada en Grecia bajo el poder romano,

convertida en vestal en las tierras de Egipto,

ofrecida a los dioses de ritos milenarios,

vendida en el desierto

o canjeada como una mercancía.

Vengo de ser apedreada por adúltera

en las calles de Jerusalén,

por una turba de hipócritas,

pecadores de todas las especies

que clamaban al cielo mi castigo.

He sido mutilada en muchos pueblos

para privar mi cuerpo de placeres

y convertida en animal de carga,

trabajadora y paridora de la especie.

Me han violado sin límite

en todos los rincones del planeta,

sin que cuente mi edad madura o tierna

o importe mi color o mi estatura.

Debí servir ayer a los señores,

prestarme a sus deseos,

entregarme, donarme, destruirme

olvidarme de ser una entre miles.

He sido barragana de un señor de Castilla,

esposa de un marqués

y concubina de un comerciante griego,

prostituta en Bombay y en Filipinas

y siempre ha sido igual mi tratamiento.

De unos y de otros, siempre esclava.

de unos y de otros, dependiente.

Menor de edad en todos los asuntos.

Invisible en la historia más lejana,

olvidada en la historia más reciente.

Yo no tuve la luz del alfabeto

durante largos siglos.

Aboné con mis lágrimas la tierra

que debí cultivar desde mi infancia.

He recorrido el mundo en millares de vidas

que me han sido entregadas una a una

y he conocido a todos los hombres del planeta:

los grandes y pequeños, los bravos y cobardes,

los viles, los honestos, los buenos, los terribles.

Mas casi todos llevan la marca de los tiempos.

Unos manejan vidas como amos y señores,

asfixian, aprisionan, succionan y aniquilan;

otros manejan almas, comercian con ideas,

asustan o seducen, manipulan y oprimen.

Unos cuentan las horas con el filo del hambre

atravesado en medio de la angustia.

Otros viajan desnudos por su propio desierto

y duermen con la muerte en la mitad del día.

Yo los conozco a todos.

Estuve cerca de unos y de otros,

sirviendo cada día, recogiendo migajas,

bajando la cerviz a cada paso, cumpliendo con mi karma.

He recorrido todos los caminos.

He arañado paredes y ensayado cilicios,

tratando de cumplir con el mandato

de ser como ellos quieren,

mas no lo he conseguido.

Jamás se permitió que yo escogiera

el rumbo de mi vida

y he caminado siempre en una disyuntiva:

ser santa o prostituta.

He conocido el odio de los inquisidores,

que a nombre de la “santa madre Iglesia”

condenaron mi cuerpo a su sevicia

o a las infames llamas de la hoguera.

Me han llamado de múltiples maneras:

bruja, loca, adivina, pervertida,

aliada de Satán,

esclava de la carne,

seductora, ninfómana,

culpable de los males de la tierra.

Pero seguí viviendo,

arando, cosechando, cosiendo

construyendo, cocinando, tejiendo

curando, protegiendo, pariendo,

criando, amamantando, cuidando

y sobre todo amando.

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Crystal lip art; de que se trata? de jugar con los brillos y las sombras en los labios, hasta crear verdaderas obras de arte, logrando efectos únicos.

 

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Si bien para mi los labios siempre son los grandes protagonistas a la hora de maquillarse, no puedo negar que las ultimas tendencias tenian como protagonistas a los ojos, pues bien ahora les llego el turno a los labios, y los labios Crystalized, son la nueva tendencia de maquillaje. Este proceso requiere varias horas de trabajo lo cual lo convierte en un un arte; se utilizan convinaciones de brillos y colores, metalizados y tambien se pueden agregar cristales como cuarzo o amatista entre otros.

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Johanna Adams, se encuentra entre las maquilladoras mas destacadas de esta técnica, una especialista en pintar los labios para que parezcan cristales.

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Poema: NOSOTRAS

In: General

11 Aug 2016

Lo vi por ahí y me recordó las dos charlas que tuve hoy con mis dos hermanas, de temas totalmente diferentes y problemáticas totalmente opuestas, pero a ambas le recomendé exactamente ser lo que dice el final del poema jajaja una porque lo necesita y la otra solo como respuesta a las creencias agenas…..

Las rubias somos taradas.
Las morochas somos negras de mierda.
Las flacas somos histéricas.
Las gordas somos dejadas.
Las solteras somos frígidas.
Las casadas somos mantenidas.
Las separadas somos mezquinas.
Las pobres somos vagas.
Las ricas somos frívolas.
Las lindas somos huecas.
Las feas somos el hazmerreír.
Las de 15 somos calentonas.
Las de 45 somos menopáusicas.
Las feministas somos nazis.
Las lesbianas somos resentidas.
Todas somos putas.

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Gente Necesaria

In: General

26 Jul 2016

Esta es otra de las cosas maravillosas que recopila mi amigo Jorge Rotondo, que si conozco, y me encanta compartir con ustedes!

De mi amigo Hamlet, que nunca conocí

“Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega a todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que es así, tan necesaria.”

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Hace poco leí esta nota y me pareció genial para compartir con ustedes! En lo personal soy de las que gasta en experiencias y no en cosas, pero los dejo que lean y saquen sus propias conclusiones de que seria mejor para ustedes!

Asistir a conciertos, tomarse vacaciones o hacer actividades al aire libre da mayor satisfacción que comprarse el último smartphone o tener un nuevo convertible; las razones

La mayoría de las personas busca la felicidad. Hay economistas que piensan que ese estado es el mejor indicador de la salud de una sociedad. Sabemos que el dinero puede hacerlo más feliz, aunque después de que se cubren sus necesidades básicas, no lo hace tanto más feliz. Pero uno de los mayores interrogantes es cómo distribuirlo, ya que (para la mayoría) es un recurso limitado.

Hay un supuesto muy lógico que tiene la mayoría de la gente cuando gasta su dinero: que debido a que un objeto físico dura más, nos hará felices por más tiempo que una experiencia única como un concierto o unas vacaciones. Según estudios recientes, resulta que ese supuesto está completamente equivocado.

Por lo que en vez de comprar el último iPhone o un nuevo BMW, Gilovich sugiere que será más feliz si se gasta en experiencias, como ir a muestras de arte, hacer actividades al aire libre, aprender nuevos oficios o viajar.

Las conclusiones del especialista son la síntesis de estudios de psicología realizados por él y otros de la “paradoja de Easterlin”, que descubrió que el dinero compra la felicidad, pero sólo hasta cierto punto. El modo en que la costumbre afecta la felicidad, por ejemplo, fue medido en un estudio en el que se pidió a la gente que reportara su felicidad con compras materiales y de experiencias importantes. Inicialmente, su felicidad con esas compras fue calificada más o menos igual. Pero, con el paso del tiempo, la satisfacción de la gente con los objetos que compró se redujo, mientras que la satisfacción con experiencias en las que gastaron dinero aumentó.

“Nuestras experiencias son una parte mayor de nosotros mismos que nuestros bienes materiales”, dice Gilovich. “Sus cosas materiales pueden gustarle realmente. Puede pensar que parte de su identidad está conectada a esas cosas, pero de todos modos se mantienen separadas de usted. En contraste, sus experiencias son realmente parte de usted. Somos la suma de nuestras experiencias.”

Un estudio realizado por Gilovich incluso mostró que si la gente tuvo una experiencia que afectó negativamente su felicidad, una vez que tienen la posibilidad de hablar de ella, su evaluación de esa experiencia mejora. Gilovich atribuye esto al hecho de que algo que pudo haber generado tensión o miedo en el pasado puede convertirse en una historia graciosa para contar en una fiesta o que puede verse retrospectivamente como una experiencia que le modeló el carácter.

Otra razón es que las experiencias compartidas nos relacionan más con otra gente que el consumo compartido. Es mucho más probable que se sienta conectado con alguien con quien tomó unas vacaciones en Bogotá que alguien que también compró el último modelo de TV. “Consumimos experiencias directamente con otras personas”, dice el experto. “Y cuando se terminan, igual son parte de las historias que nos contamos los unos a los otros.” E incluso si no había nadie con usted cuando tuvo una experiencia particular, es mucho más probable que establezca un vínculo con alguien que recorrió a pie el mismo camino de montaña o que vio el mismo show que con alguien que también compró una pulsera Fitbit (que monitorea su actividad física).

También se es mucho menos proclive a comparar negativamente su propia experiencia con la de otro que con compras materiales. Un estudio realizado por los investigadores Ryan Howell y Graham Hill concluyó que es más fácil comparar cosas materiales (¿de cuántos quilates es su anillo? ¿Cuál es la velocidad del procesador de su notebook?) que experiencias. Y dado que es más fácil comparar cosas, la gente lo hace.

“La tendencia a tener lo mismo que los González o que el vecino tiende a ser más pronunciada cuando se trata de bienes materiales que de experiencias”, analiza Gilovich, quien añade: “Por cierto que nos molesta si en unas vacaciones vemos gente que para en un hotel mejor o vuela en primera clase. Pero no produce tanta envidia como cuando nos superan en bienes materiales”.

El estudio de Gilovich tiene implicancias para individuos que quieren maximizar su felicidad a partir de sus inversiones financieras, para los empleadores que quieren tener una fuerza laboral más satisfecha y gobernantes que quieren tener una ciudadanía más contenta. “Modificando las inversiones que hacen las sociedades y las políticas que aplican pueden orientar a grandes poblaciones hacia las experiencias que producen mayor felicidad”, escriben Gilovich y su coautor Amit Kumar, en su reciente artículo en la revista académica Experimental Social Psychology.

Si la sociedad acepta las conclusiones de sus estudios debería significar no sólo un cambio en el modo en que los individuos gastan sus ingresos, sino también debería ponerse énfasis en que los empleadores den vacaciones pagas y que los gobiernos cuiden de los espacios recreativos.

“Como sociedad, ¿no tendríamos que facilitar que la gente tenga experiencias?”, pregunta Gilovich a modo de conclusión.

Traducción Gabriel Zadunaisky

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